«Solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde pueden llegar.»
— T. S. Eliot
Novedades con mi nuevo libro
47.853 palabras.
Acabo de terminar de escribir mi nuevo libro.
Es una sensación, por un lado, de euforia; pero al mismo tiempo, también de cierta desesperación.
Euforia, porque estoy muy contento con el resultado y convencido de que será muy útil para muchos de vosotros.
Desesperación, porque ahora que he terminado de escribirlo, me espera muchísimo trabajo y bastante incomodidad diaria hasta que llegue el día de publicarlo: portada, gráficos, bibliografía, correcciones de estilo, cuaderno de trabajo, maquetación y mucho más.
Ya he contactado con Ramón e Irene, mi maquetador y mi correctora profesional de confianza, y pronto empezaré a trabajar con ellos en este esprint final.
Temática del nuevo libro
Escribir me gusta porque es un trabajo muy creativo.
Pero ahora toca una parte menos divertida y de mucha transpiración.
Toca dejarlo todo a punto para que, en unos meses, podáis tener el producto acabado y lo disfrutéis mientras la arena de una bonita playa del Mediterráneo acaricia vuestros pies.
¿La temática del nuevo libro?
Creo que os sorprenderá, porque se sale un poco de mis temáticas habituales. Pero, por supuesto, es un libro de inversión con un enfoque muy particular.
He escrito algo que necesitaba para mí y que no encontré en el mercado. 😉
Al final, no hay mejor forma de aprender profundamente sobre un tema que intentar compartir de forma rigurosa lo que sabes tras investigar y estudiar mucho.
Lo de escribir novelas lo dejamos para los escritores de verdad… o para cuando me jubile.
Seguiré informando.
Deséame ánimo para el esprint final. 😉
Lo incómodo acostumbra a ser rentable (y necesario): seleccionar un buen inquilino debe ser algo incómodo
En el último libro de Marcos Vázquez, Sabia mente, descubrí la siguiente mini-historia:
En una escena de la película Lawrence de Arabia, el protagonista enciende el cigarrillo de otro hombre con una cerilla, la cual apaga después con sus dedos, sin inmutarse.
El hombre del cigarrillo, sorprendido, intenta imitarle. Enciende una cerilla, la apaga con sus dedos y grita de dolor:
—¡Oh, eso duele!
—Claro que duele —responde Lawrence.
—Entonces, ¿dónde está el truco? —pregunta asombrado el otro hombre.
—El truco está en que no te importe que duela.
En muchos aspectos vitales, lo bueno es enemigo de la comodidad.
Aplica al hacer deporte, al comer, al escribir un libro, al trabajar o incluso al seleccionar a tu compañero de vida.
Y, por supuesto, también ocurre al seleccionar buenos inquilinos para nuestras viviendas de alquiler.
Todos los propietarios queremos tener los mejores inquilinos posibles.
Y queremos conocer “trucos” o hacks para conseguirlo.
Pero la realidad es que no los hay.
Hay procesos.
El truco está en que no te importe la incomodidad.
Y para seleccionar buenos inquilinos debes tener clara una verdad muy incómoda…
Tu sistema de selección debe minimizar los falsos positivos
Al escoger buenos inquilinos vas a dejar escapar algunos que eran perfectos para ti.
Sí.
Lo has leído bien.
Si lo haces bien, lo que vas a hacer es minimizar tus errores, es decir, minimizar los falsos positivos.
Pero al minimizar tus errores, también vas a descartar buenos candidatos. Y, por tanto, generarás falsos negativos (inquilinos apropiados que acabas descartando).
No hay otra fórmula.
Así contratan las mejores empresas del mundo.
Y así debes seleccionar tú si quieres ser un gran propietario.
Las grandes organizaciones entienden que, para fichar a los mejores, necesitan dejar escapar a personas que podrían hacerlo muy bien y cumplen el perfil. Lo que quieren evitar a toda costa es elegir un candidato incorrecto.
Minimizan los falsos positivos.
Y por ello, descartan a candidatos muy válidos.
Sus procesos de selección son largos y exigentes.
Quien supera todas esas pruebas tiene una alta probabilidad de desempeñar con éxito su futuro rol.
Este concepto de “dejar escapar a potenciales buenos candidatos” es contraintuitivo, pero fundamental.
Es la única forma de aumentar significativamente la probabilidad de acierto.
Recuerda:
Un buen inquilino no salvará una mala inversión inmobiliaria.
Pero un mal inquilino puede destruir la rentabilidad de una buena inversión.
Recursos adicionales para seleccionar buenos inquilinos (y evitar dolores de cabeza)
Para quienes queráis profundizar en cómo seleccionar buenos inquilinos:
- Este artículo en el blog.
- Páginas 172 a 211 de Largoplacismo Inmobiliario.
- Páginas 112 a 138 de El libro negro del inversor inmobiliario.
Nota: ser exigente en la selección del inquilino es igual de importante que ser exigente en tus obligaciones como propietario.
Sé un gran propietario y tendrás grandes inquilinos.
¿Qué haces tú para seleccionar buenos inquilinos?
Acabo de publicar una encuesta en Telegram donde la comunidad ha respondido qué acciones realiza para seleccionar buenos inquilinos.
Los resultados son interesantes.

Me sorprende ver que más de la mitad de los inversores acepta inquilinos sin haberlos entrevistado personalmente. En mi caso, la entrevista es la parte más importante del proceso.
Es probable que haya acciones que puedas incorporar a tu sistema de selección.
Y también hay comentarios curiosos sobre métodos alternativos que me han sorprendido (algún inversor reza para que el inquilino sea bueno… no me parece mala idea; todo suma 😉).
Para conocer el detalle de las 8 acciones más utilizadas y algunos métodos alternativos, puedes encontrar la información completa en mi canal de Telegram.
Por tu Abundantia, toma decisiones incómodas.
De las que, más adelante, no te arrepentirás.
Foto que encabeza el post: decisiones incómodas, buenos inquilinos (Unsplash)